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viernes, 28 de agosto de 2015

NEGOCIAR, ALGO MÁS QUE SABER "LO QUE YO QUIERO"


Hace unos días comía en un restaurante de San Esteban de Pravia, el Restaurante Puerto Norte, que aprovecho para recomendar a todos por su excelente producto y mejor servicio.


Una hermosa cristalera nos permitía gozar de las vistas del puerto, a la vez que nos deleitábamos con sus excelentes platos. Nos acompañaba una temperatura ideal, veintipocos grados y un tímido sol que aparecía y se ocultaba, de vez en cuando.


En mi observación a través del ventanal pude ver cómo un ejemplar de avispa se había situado en el interior del comedor y obcecada en su único interés de estar fuera, era incapaz de entender que entre ella y su objetivo había un cristal.


A pesar de lo palpable que para ella era el cristal, no era capaz de alejarse un poco de esa primera visión ( negociar),  para observar que más arriba tenía una salida que le servía igualmente para su objetivo y no precisaba eliminar el cristal, sino  hacer un último esfuerzo para salir ganando.


Esto pasa muchas veces en la vida de los humanos. Encerrados en una posición, vemos nuestro objetivo con un claridad cristalina y nos obcecamos en avanzar hacia él, sin ser conscientes de que hay que manejar las trabas que encontramos, negociando siempre con los elementos.


Los conflictos no son otra cosa que malas negociaciones, obcecaciones en puntos en los que ambas partes han de mostrar nuevos caminos, explorarlos y examinar las ventajas de otras posiciones.


Cuesta muchas veces encontrar soluciones, cuando la persona con la que se está negociando es como la avispa, sólo quiere atravesar el cristal.


Todos los meses me encuentro en procesos de negociación de posiciones, de revisiones de roles, de responsabilidades en los equipos de trabajo, etc. Es fácil, muchas veces, diagnosticar si vamos a llegar a buen puerto o no, porque hay quien no muestra ni una sola puerta, pensando que eso es lo correcto, se equivocan, porque el resultado es que donde no hay salida, no hay solución para ninguna de las partes y, entonces, sólo entonces se llega al conflicto, que normalmente no conduce a un camino satisfactorio para ninguna de las partes.


Mi consejo es, negocia con creatividad. Pon asuntos para negociar que puedan abrir el campo de actuación.


Como siempre, a vuestra disposición en smorales@stratexito.es

lunes, 26 de marzo de 2012

¿Cuánto estás dispuesto a ceder?

Mantener las relaciones se hace, normalmente, a base de ceder espacios. En situaciones normales esta cesión se realiza en una "zona cómoda", es decir, se trabaja con valores que ambas partes entienden flexibles y de menos entidad que la relación que se pretende defender.

Lo hacemos así en relaciones de amistad, en relaciones de puro amor, en relaciones comerciales, políticas, institucionales, etc.

Así rompemos la relación cuando no se admite la cesión de alguno de los puntos que se encuentra en las áreas de cesión. Generalmente porque consideramos que lo que cedemos tiene más valor que la relación y es aquí donde tenemos que tener mucho cuidado, mucha precaución, porque es posible que hayamos utilizado una "báscula con error" y no hayamos pesado bien el valor de lo uno y de lo otro.

En el día de hoy, que ha habido elecciones, estas reflexiones las deben hacer los líderes políticos para beneficiar al electorado, lo que supone alejarse de las posiciones egoístas invadidas por ambición personal.

Cuando uno es un lider real es capaz de manejar con mucha sabiduría todos estos razonamientos y, a pesar de haber cedido en algunos puntos, seguirá liderando los movimientos siguientes; si por el contrario, estamos delante de "un torpe" perderá sus posiciones, su liderazgo y perjudicará, gravemente, al colectivo al que represente.

Esperemos que aquellos que se tienen que ver en estas situaciones a partir de hoy, sepan aprovechar sus votos para beneficiar a los administrados.