miércoles, 29 de julio de 2009

COMO UN JUEGO, PERO MUY EN SERIO

Hoy propongo un juego, vamos a escoger un personaje de sobra conocido para todos, El Ingenioso Hidalgo D. Quijote de La Mancha. He querido denominarlo como lo hace Cervantes, para no dejarnos ni un punto, ni una coma.

Todos hemos leído pasajes de este ilustre personaje, además, muy probablemente, hemos visto alguna de las películas que de él se han hecho. Conocemos dichos, anécdotas y picaresca de las que fueron escritas por D. Miguel de Cervantes en torno a las historias y sucedidos de D. Quijote.
Visualizado el personaje en la mente de cada uno, vamos a llevar a cabo un ejercicio, sencillo y útil para nuestro futuro profesional. Cogido lápiz y papel, pongamos en una columna aquellas “virtudes” del personaje, que más valoramos. Esto requiere concentración, generar recuerdo, filtrar las ideas, etc.

En otra columna vamos a trabajar lo que consideramos que es negativo, aquello que menos nos gusta y que no es compatible con nuestra forma de ser.

Si nos hemos tomado un tiempo suficiente, veremos que lo que somos capaces de escribir es mucho y sólo se trata de un personaje de ficción. Si tomamos a una de las personas de nuestro equipo y la analizamos, veremos que podemos escribir muchísimo más. Además mucho más en las dos columnas, porque lo tenemos muy cerca y porque convivimos con él.

Ahora que tenemos una columna de “Las actitudes que menos nos gustan”, deberíamos preguntarnos ¿en qué parte le puedo ayudar a mejorar?, ¿hasta qué punto soy responsable de que siga haciendo esto mal?.

Como también tenemos una columna de “Virtudes del personaje”, podemos motivarnos para seguir esforzándonos en ayudarle, sabiendo que hay cosas muy positivas que pesarán a la hora de recibir nuestra comunicación y ayuda, a la hora de esforzarse por ganarle puntos a la mejora, etc.

Finalmente, cuando ayudas a los demás, eres más exigente contigo mismo, así que el ejercicio vale para los dos, para el que recibirá la ayuda y para el que la da.

“Lo más importante de la semilla no es que dé fruto, es que la naturaleza la creo para dar fruto”