sábado, 11 de julio de 2009

APRENDIENDO CON EL PATITO FEO

Todos recordamos el cuento de "El patito feo". Un pequeño pato, de distinto color y plumaje que el resto de sus hermanos. Fue repudiado por todos y fue el hazme-reir de todos, su grado de infeliciadad durante los primeros días de su vida fue tan grande que terminó solo, excluido del grupo diría yo.

Alguna vez, es posible que nos hayamos sentido como este patito, desplazados, incomprendidos o ridiculizados. ¿Es esto culpa de los demás? Quizá no, quizá la responsabilidad es nuestra, simplemente porque estábamos de forma equivocada en el lugar o rol que ocupábamos.

El patito feo consigue ser feliz cuando es consciente de lo que es, es un cisne, encuentra su lugar y su equipo. Su tortuosa vida se convierte en una vida totalmente distinta, se nos muestra a un animal feliz, orgulloso e integrado.

Esta enseñanza es trasladable a la vida normal y corriente de cada uno de nosotros, porque realmente sólo cuando encontramos nuestra identidad, cuando somos conscientes de nuestras capacidades, es cuando realmente podemos ser felices.

Cada vez que vivamos sensaciones como las del patito feo, miremos a nuestro interior, probablemente algo tenemos que corregir y así como hizo el patito feo, una vez corregido nos incorporaremos con todo nuestro esplendor. No busquemos las culpas o las responsabilidades en los demás.