lunes, 14 de septiembre de 2009

VIOLENCIA QUE ENGENDRA VIOLENCIA

Son múltiples los ejemplos de violencia injustificada, no porque la violencia tenga alguna justificación en algún caso, sino porque uno no sabe muy bien dónde saltó la chispa, digo son múltiples los ejemplos que tenemos a diario y que parece que afrontemos como meros espectadores cuando no nos ha “pillado” cerca o, en otros casos, con una solidaridad sin fracturas cuando la víctima es alguien de nuestro entorno.

Pero yo me pregunto, desde la reflexión, mirando plácidamente nuestro mar, hoy algo movido por la tormenta, ¿quién ha enseñado a los jóvenes a hacer barricadas con contenedores?, ¿quién les ha enseñado a hacer cocteles “molotov”?, ¿cómo han aprendido a colgar las zapatillas en los cables para definir su territorio? y un largo etcétera de dudas que me surgen a diario.

Desde esta “tranquilidad contemplativa” pienso que la permisividad que tenemos con la exhibición de violencia gratuita en películas, juegos de ordenador, play stations, documentales, etc. pasa factura a la sociedad.

¿Ha pensado cuántas muertes ha provocado su hijo en el último juego de ordenador? O ¿cuántos asesinatos ha contemplado en la última película estrenada en el cine?....

Qué hacemos para contrarrestar este maremoto de violencia. Dónde encuentra el adolescente la educación para el entendimiento, para la paz, para la colaboración, para “llevarnos bien”, si hemos perdido todos los referentes morales que tenía la sociedad. Hoy la mayor parte de los jóvenes no van a Misa, no han recibido una formación religiosa. Los mayores no les damos normas de comportamiento porque parece que es “distanciarlos” de la figura paterna. El profesor se siente ninguneado por el alumno primero y después por el padre del alumno, finalmente cuando no puede más le conceden la baja por “depresión”. Como el profesor tiene derecho a la baja y se la dan, la sociedad cree que con esto resuelve el problema.

Cuándo vendrá nuevamente el respeto por el prójimo. Cuándo la autoridad tendrá autoridad. Qué líder político nos va a hablar de orden en la sociedad. No tengo respuesta y me preocupa. No veo a nadie en el horizonte preparado para “perder votos” diciendo que la ley hay que respetarla, que la violencia no puede salirle gratis a nadie y que el respeto por el prójimo es el principal de los valores que sostiene a una sociedad, pero diciéndolo de verdad no con esa “charlatanería vacilante” entre el “tranquilos que aquí estoy yo” y el “no te preocupes que tus derechos son lo primero aunque hayas matado”.

Quizá mañana, cuando el mar esté más en calma, me parezca el camino más fácil y crea que los jóvenes pueden entender otra forma de ver la vida distinta a la que hoy nos dejan ver.