martes, 8 de marzo de 2011

LA ALCALDESA YA NO ES LA MUJER DEL ALCALDE

(Artículo de Dña. Cristina Mulero Calvo)

Unos comentarios al hilo de una noticia con una persona del otro sexo, es decir, del sexo masculino me ha llevado a hacer una pequeña reflexión en torno al uso en el lenguaje, ya sea hablado o escrito, del “masculino genérico”, ése en el que ellos y nosotras estamos incluidos, porque así ha sido siempre.

Las preguntas que, a la sazón, me planteé son ¿podemos llegar a comunicarnos incluyendo también el femenino, como algo natural? ¿Hay ya una tendencia en ese sentido? (pensemos en algunos discursos que oímos en televisión por ejemplo), y al final, ¿ tiene sentido? ¿Por qué?  ¿para qué?..Tratando de responder al menos a algunas de ellas, me atrevo a apuntar las siguientes reflexiones:

-        Es a través del lenguaje como se construye la realidad, nuestra realidad social y cultural,y  ésta ha evolucionado respecto a la situación de la mujer a lo largo del tiempo.  El lenguaje en algún modo debe reflejar esos cambios.
-        Lo que no es nombrado, no existe. La mujer, lo femenino no ha tenido históricamente una entidad propia  en muchos ámbitos de la vida, y el lenguaje es un fiel reflejo de ello.

A partir de ahí, mi propuesta va en la línea de:

-        No es lo mismo la comunicación hablada que la escrita. Considero que en esta última es mucho más fácil adaptarse a una “igualdad de trato” en el uso del lenguaje.
-        La comunicación oral tiene una finalidad más  pragmática, es algo mucho más natural y espontáneo y difícilmente podemos hablar  “en masculino” y “femenino” en todo momento. A tenor de esto, existe un vía intermedia, como utilizar masculino y femenino en parte de la comunicación, sobre todo en la comunicación formal ( en el tradicional sentido de señoras y caballeros), y empezar a aceptar profesiones tales como médica, abogada, arquitecta…. Igual que decimos enfermero y en ningún caso entenderíamos que una enfermera también puede hacer alusión a un hombre que se ha decantado por una profesión tradicionalmente femenina.
-        Utilizar palabras que no aluden a un sexo (el masculino) excluyendo implícitamente al otro: alumnado vs alumnos, ciudadanía vs. Ciudadanos…)

Porque tenemos entidad propia, porque estamos  y participamos en todos los ámbitos de la sociedad, porque existen palabras que nos definen y diferencian ( y que no sólo nos incluyen), podemos también usar un lenguaje en femenino.