sábado, 8 de diciembre de 2012

QUÍTALE LAS RUEDECITAS A LA VIDA

Me encuentro muchas veces con esas situaciones que me recuerdan al momento en que mis hijos empezaban a montar en bicicleta, con esas dos ruedecitas de apoyo para no caerse.


La vida no es fácil, para nadie, pero a pesar de ese miedo a caernos que muchas veces nos contiene, hemos de dar los primeros pasos sin las ruedecitas de apoyo, nadie nos puede garantizar que no nos llevemos el primer golpe, lo que sí nos pueden garantizar es que esa práctica nos llevará a entender cómo mantener el equilibrio el resto de nuestra vida, porque “montar en bici” es algo que ya, nunca se te olvidará.

He tenido el privilegio de seguir la carrera profesional de una excelente consultora, Cristina Mulero, quien desde que se “asomó” a Gesalmed, me ha pedido que le quite “las ruedecitas a su bicicleta”, porque así generaba sus propias experiencias profesionales en consultoría. Nunca tuvo miedo y su vértigo fue superado en cada instante.

En mi experiencia docente diaria, veo profesionales que tienen cierta precaución para tomar una decisión de poner en marcha alguna técnica de la que estamos hablando, sea estratégica, sea de implantación de modelos de comercialización o de presencia en redes sociales. Yo siempre digo lo mismo: “Lo que no se pone en práctica no se aprende”, “nunca se aprende de lo que se hace bien, se aprende de los errores”, “sólo si te juegas la vida debes  de tener precaución, en lo demás actúa, genera tus experiencias”.

Nuestros jóvenes empleados, en muchos casos, siguen pidiendo que no les quitemos las ruedecitas, quieren seguir con esa seguridad que les garantiza que, aun torciéndose, no se van a caer y así poco se puede crecer. Tenemos que trabajar mucho en que asuman sus responsabilidades, sepan responder de ellas y se sometan a una evaluación del desempeño que les ayude a conocer lo que hay que mejorar.

Animo a todos a que se lancen a las experiencias profesionales necesarias, sin temor, asumiendo con responsabilidad su trabajo, superando el vértigo por cometer errores. Los más grandes “Gurús” de hoy han sido los “novatos” de ayer, que tuvieron que dar un primer paso que pasaron por momento de "desequilibrio" y que gracias a ello, a pesar de ello y aprendiendo de ello, hoy son lo que son.