miércoles, 29 de julio de 2015

¿Y TÚ QUIERES TENER ÉXITO?

Hace unos días comentaba con un buen amigo, con el que además comparto espacios profesionales, la duda que me había asaltado hace unos meses y me llegó esta duda porque me sucedió lo que os voy a contar:

Corría el mes de mayo cuando  me encontraba en mitad de una acalorada y apasionada conversación de trabajo. 

Mi interlocutor me decía: "Lo más importante es que llegue un día que alcances el éxito, que hagas algo que te ponga en la cresta de la ola, que te puedan conocer otras empresas y pases a un nivel de consultor de alta gama".

Me fui a casa pensando si aquello que me decían era el éxito. Al menos la duda era si "mi éxito" tenía que ser este que me habían definido.

Me llegaron a la cabeza muchas preguntas:

¿Por qué tengo que tener éxito?
¿Por qué el éxito es que te conozcan?
¿Si no has alcanzado la fama, no has tenido el éxito que esperabas?
¿Por qué tener éxito tiene que suponer trabajar en empresas de otro segmento superior al que estoy tratando hoy?
¿Qué tiene que ver el éxito con tu cuenta de resultados?

Estas y otras muchas preguntas me llenaron la cabeza durante un buen rato. La noche era suficientemente tranquila, como para que las reflexiones buscaran, ellas mismas, la claridad que necesitaban. Así fui evolucionando en mis pensamientos y terminé con un firme:

 "¡NO QUIERO!". 

Me lo dije como los niños pequeños, con esa misma convicción. ¡NO QUIERO!

Creo que esa visión de "voy prosperando, voy teniendo éxito" que tiene la mayoría de las personas no cuadra con mi forma de ver la vida. A todos estos que cada día les veo tener más éxito, les veo también tener menos vida, ya no pueden hacer lo que quieren cuando quieren. Los grandes contratos requieren grandes dedicaciones y, además, generan grandes dependencias. Terminas no siendo dueño de tu tiempo, porque ya no es tu tiempo, si eres escritor, son los de la editorial los que dicen dónde y cuando tienes que estar, si eres consultor, evidentemente, te debes al gran contrato que acabas de firmar, etc. etc.

Yo sigo queriendo mi éxito, ese que no tiene que ver con que te conozcan mucho más, que no tiene que ver con servir a empresas más grandes necesariamente, que no tiene que ver con grandes facturas a grandes empresas, sino con rentabilidad de las consultorías que hago en las pymes. Esas pymes que necesitan profesionalizarse y reorganizarse y buscan un consultor cercano, que hable su mismo idioma y que les ayude en el día a día.

Me gusta ese éxito que no te obliga a salir de tu área de confort, que como tengo muchas canas, muchos años y cada vez menos pelo, tengo derecho a decir, que estoy cansado de escuchar que hay que salir del área de confort, ¿por qué?, con el trabajo que me ha costado llegar a ella. Ya sé que muchos os echáis las manos a la cabeza, pero si tengo bien definido el servicio que quiero dar y a quién y me va bien, por qué moverme de aquí.

En fin, quería compartir con vosotros esta reflexión sobre el éxito, que a tantos trae de cabeza y que, probablemente, este éxito de ser más cada día, a veces, las más, va unido a "dejar de ser tú" cada día.

¿A ti cómo te ha ido en la vida? ¿Has tenido éxito? Si te apetece comparte tus ideas en los comentarios de este blog.


Como siempre a tu disposición en smorales@gesalmed.es