martes, 18 de enero de 2011

MOTIVACION: empleados y empresarios

Aunque la palabra motivación define realmente un solo concepto: “emociones positivas sobre las tareas”, no es menos cierto que para cada uno que la experimente tiene un sentido distinto.

En el plano laboral debemos distinguir la motivación que tiene el empleado o que podemos conseguir trasladar al empleado, que estará compuesta por incentivos de distinto carácter (económico, regalos, vacaciones, seguros…), es decir, siempre es fruto del encuentro con una compensación por sus esfuerzos; de la motivación que tiene el empresario que es, en sí, su propia razón de existir en el mundo empresarial, hacer empresa.

En ocasiones el empresario se pregunta por qué el empleado no reacciona a los mismos estímulos que él, puesto que está tan claro que, por ejemplo, si el cliente se va contento es mejor para todo el negocio; si el lugar de trabajo está ordenado transmitimos una mejor imagen de la empresa; si nuestro aseo personal es excelente la percepción de nuestro cliente respecto de la empresa y de su servicio es mucho mejor, etc. etc… ; la respuesta a estos dilemas es sencilla, el empresario se ve estimulado por cada punto que mejora la imagen y el resultado de su negocio, mientras que el empleado, salvo casos de en los que esté excelentemente involucrado en el negocio, remite cualquier gesto a un resultado sobre su trabajo, sus funciones, su economía, etc. en definitiva evalúa la repercusión sobre su “micromundo”.

Es muy importante para el empresario contar con esta realidad, podrá así no frustrarse cuando las respuestas del empleado no sean las que él tendría y, por otro lado, trabajar mejor el estímulo al empleado para conseguir mayor y mejor motivación.

Como siempre a vuestra disposición en smorales@gesalmed.com, en facebook sergio.moralesparra