viernes, 11 de mayo de 2012

DÉJATE SORPRENDER, ES UNA MARAVILLOSA SENSACIÓN



En ocasiones le pedimos a la vida lo que no nos puede dar y, obstinados en lo que queremos, no reparamos en lo que tenemos, así que nos perdemos gran parte de lo que realmente podría sorprendernos si fijáramos nuestra atención en aquello que tenemos delante y en cómo difrutarlo.

“En cierta ocasión un pobre llegó a apropiarse de una botella de un excelente coñac, botella que cuidaba durante el día y que por la noche abría para dar un largo sorbo de aquel “exquisito elixir” digno de paladares nobles. Su preocupación por la botella llegó a tal punto que pensó que debía conseguir una caja en la que guardarla para que no estuviera a la vista de sus “camaradas”, porque indudablemente era una auténtica tentación y corría el riesgo de no volverla a ver en algún descuido.
En su recorrido por las calles de la villa llegó a una zona de mansiones de gentes acomodadas, en la que sólo hacía unas horas habíase mudado una familia que, por error, dejó en la calle una cajita, del tamaño de una botella, llena de alhajas de gran valor. Sucedió que “el personaje” se vió cegado por tan maravilloso “contenedor”, en el que podía caber su preciada botella y tirando al suelo cuanto se encontró dentro corrió a hacer la prueba. Aunque la caja era casi del mismo tamaño que la botella, lo cierto fue que sus intentos fueron vanos porque ninguna de las posiciones de la botella permitía cerrar la caja, así que, frustrado y entristecido, tiró el pequeño cofre y continuó su camino, dejando en el arenal de la calle un valiosísimo tesoro que lo habría sacado de la pobreza unos cuantos años.”

Esto, que es un cuento, nos sucede en la vida real, nos obsesionamos con lo ideal de un puesto de trabajo y no disfrutamos de lo que nos ofrece el que tenemos o nos hacemos una fantasía de lo que es el amor y no aprovechamos todo lo que nos da la persona con la que compartimos nuestra vida.

Déjate sorprender por la vida, busca en lo que tienes delante todo aquello que puedes aprovechar y deja de idealizar cosas que nunca sucederán.