martes, 12 de febrero de 2013

Trabajar y tener emociones positivas


Sentado  y casi escondido detrás de una taza de café, en una tarde invernal, cerca de una cálida chimenea, en uno de esos momentos de encuentros de “veteranos de la guerra”, mi amigo me cuenta que es feliz en el trabajo, que se lo pasa bien, que le gusta ir a ver a sus clientes, que cuando ha terminado el día está cansado, pero contento… y casi le da vergüenza decirlo en casa o en su entorno.

Y es que desde hace mucho, sobre todo a las generaciones cincuentañeras, nos han transmitido que hemos venido al mundo a sufrir, a que nos duela el trabajo, “al sudor de tu frente” y en ese envoltorio de …” si no es así no debe ser bueno lo que haces”, nos resulta un contrasentido ser felices o pasarlo bien mientras nos dedicamos a “producir”, a vender, a hacer clientes, etc.

Le expliqué a mi amigo que me considero un privilegiado porque he tenido trabajos muy diferentes, en todos ellos me he divertido mucho, he sido feliz y me han tocado siempre excelentes compañeros y jefes. Como en todo, ha habido momentos más complejos y otros más serenos y llevaderos, unos de más éxito y otros de menos, pero mirando hacia atrás, observo un paisaje tremendamente gratificante.

Me cuesta imaginarme la vida de quien va, cada día, al trabajo como a una tortura, debe ser muy difícil. Así que tranquilicé la conciencia de mi amigo, indicándole que era mejor que siguiera disfrutando porque sólo así se puede ser creativo, se puede ser generoso con los demás, se pueden ver las SOLUCIONES en la mayor parte de los casos y no los problemas, como sucede con otros.

Si la vida te da la ocasión, disfruta con tu trabajo, sé feliz y transmitelo a los demás, porque sería muy bueno que cada uno descubriera cómo ser feliz en el trabajo y así cómo llevar un poco de más felicidad a su vida.